viernes, 25 de diciembre de 2009

Te odio, porque tu rostro invade mis deseos. Te odio, porque al nombrarte se despiertan mis anhelos, y no dejo de buscarte en otros brazos, hallando fracasos. Te odio porque tan solo puedo amarte en mis sueños, porque sin ti mis logros son pequeños, y ya olvide tu aroma en mis recuerdos. Te odio, porque creo oír tu voz en todas partes, porque siento que yo merezco amarte porque nada me falto, por entregarte y aunque tú me has olvidado, no te dejaré de pensar ¡cuánto te odio! Porque extraño tu aliento aquí a mi lado, porque al irte contigo te has llevado todo aquello que me era más preciado, hoy te odio por amarte, porque te extraño, y jamás podré olvidarte. Te quiero aunque yo se que no te importa lo que siento, aunque tu digas que dejarme fue un acierto, no puedo esconderlo y sigo queriendo. Te odio porque creo oír tu voz en todas partes, porque siento que yo merezco amarte, porque nada me falto por entregarte, y aunque tu me has olvidado no te dejo de pensar ¡cuanto te odio! Porque extraño tu aliento aquí a mi lado, porque al irte contigo te has llevado, todo aquello que me era más preciado, hoy te odio, por amarte, porque te extraño, y jamás podré olvidarte, porque al irte contigo te has llevado todo aquello que me era más preciado. Hoy te odio por amarte, porque te extraño, y jamás podré olvidarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario